Maersk: navegando de Houston a Nueva York con bioetanol

Maersk: navegando de Houston a Nueva York con bioetanol

La travesía del Tangier Maersk supone un nuevo avance en la utilización comercial del bioetanol como combustible naval y abre oportunidades para conectar la descarbonización marítima con el desarrollo del biorrefino.

El portacontenedores Tangier Maersk, con capacidad para 9.000 TEU, ha completado una travesía entre Houston y Nueva York utilizando bioetanol. La operación constituye el primer uso de etanol en servicio en la plataforma de motores de alcohol X‑DF‑M/E de WinGD.

El combustible, suministrado por POET, se cargó en el puerto de Houston a finales de septiembre. Según la información publicada, se trata del primer suministro marítimo de bioetanol al 100 % realizado en Estados Unidos.

La experiencia permitió comprobar funciones operativas y de seguridad del motor y de la cadena de suministro. Además de Maersk y POET, participaron Kirby Corporation, responsable del transporte y suministro del combustible, el puerto de Houston y la Guardia Costera estadounidense.

Flexibilidad para utilizar etanol y metanol

Uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia es la posibilidad de utilizar etanol y metanol en una misma plataforma de motores. Esta capacidad permite a los operadores elegir entre ambos combustibles en función de su disponibilidad, precio y desempeño ambiental.

La proximidad tecnológica entre ambos alcoholes ofrece también oportunidades para aprovechar parte de los desarrollos en motores, almacenamiento y suministro portuario, con las adaptaciones y verificaciones necesarias para cada aplicación. La travesía de Maersk aporta así una referencia práctica para avanzar en la incorporación del bioetanol al transporte marítimo.

Una base productiva y logística ya existente

La producción mundial de bioetanol combustible se sitúa en el entorno de los 120.000 millones de litros anuales, con Estados Unidos y Brasil como principales productores, según los datos recogidos en el análisis de Bio‑E sobre aplicaciones marítimas.

Esta base industrial, junto con la experiencia acumulada en comercialización, almacenamiento y distribución, constituye un punto de partida relevante para desarrollar el suministro marítimo. Su incorporación a los puertos puede apoyarse en cadenas de valor existentes, aunque requiere adaptar las instalaciones y los procedimientos a las exigencias específicas del sector naval.

El potencial de reducción de emisiones debe evaluarse a lo largo de todo el ciclo de vida, considerando las materias primas, las prácticas agrícolas y la energía utilizada en la fabricación. Por ello, la trazabilidad y la certificación de sostenibilidad serán elementos esenciales para su despliegue.

Una oportunidad para el biorrefino y el sector agrario

Para Bio‑E, la apertura del mercado marítimo tiene una dimensión que va más allá del combustible. Las biorrefinerías permiten obtener simultáneamente bioetanol, proteínas para alimentación animal y otros coproductos de valor añadido, aprovechando distintas fracciones de las materias primas agrícolas.

Este modelo conecta la producción de energía renovable con el suministro de alimentación animal. Su desarrollo puede contribuir a diversificar los ingresos agrarios, generar actividad industrial en el medio rural y reducir la dependencia exterior tanto de combustibles fósiles como de materias primas proteicas.

El transporte marítimo representa, por tanto, una oportunidad para ampliar la demanda de bioetanol y favorecer nuevas inversiones en cadenas de valor que vinculen agricultura, industria y puertos.

De la experiencia comercial al despliegue

La operación del Tangier Maersk constituye un avance concreto, al demostrar el uso del bioetanol durante una travesía real. Su extensión requerirá seguir consolidando los estándares de calidad del combustible, la adaptación del suministro portuario y la experiencia de funcionamiento de los motores a largo plazo.

Desde Bio‑E consideramos que este hito refuerza la necesidad de incorporar el bioetanol a las estrategias de descarbonización marítima y de impulsar un marco que facilite la inversión en biorrefino sostenible en España. La experiencia de Maersk muestra cómo una nueva aplicación energética puede abrir oportunidades para el conjunto de la cadena agroindustrial.