¿Frenazo a la descarbonización? España se queda a la cola de Europa en biocarburantes
José Ramón Freire, director de la Asociación Española del Bioetanol (Bio-E), analiza la situación en el boletín de ASEPA y allí dice que el debate sobre la transición energética en el transporte por carretera ha vuelto a encenderse en la Unión Europea, evidenciando dos estrategias radicalmente opuestas.
Mientras Alemania flexibiliza sus límites para aprovechar el potencial de los biocarburantes sostenibles de cultivo, España consolida una de las normativas más restrictivas de todo el continente. ¿Se trata de una decisión respaldada por criterios técnicos o estamos ante un error estratégico que lastra la competitividad y la industria nacional?
El giro alemán: pragmatismo y complementariedad climática
Alemania ha decidido elevar el límite aplicado a los biocarburantes producidos a partir de cultivos agrícolas, pasando de 4,4% a 5,8% a medio plazo. Esta reforma no busca una expansión descontrolada, sino una utilización estrictamente regulada bajo estrictos criterios de sostenibilidad. Los pilares de la estrategia alemana demuestran que es posible equilibrar la agenda verde con la realidad económica:
- Refuerzo de controles: Mayor vigilancia en las cadenas de suministro.
- Realismo tecnológico: Entienden los biocarburantes no como un enemigo de la electrificación, sino como el complemento indispensable para flotas ya existentes y sectores de difícil electrificación (como el transporte pesado o aéreo).
- Seguridad energética: Reducción de la dependencia de importaciones en un contexto geopolítico incierto.
España en sentido contrario: El tijeretazo del 2,6%
La situación en España contrasta con el pragmatismo germano. En aplicación de la Orden TED/1342/2022, el gobierno español ha impuesto una reducción progresiva del límite de biocarburantes procedentes de cultivos alimentarios y forrajeros hasta hundirlo en 2,6% a partir de 2025. El dato crítico: este 2,6% sitúa a España a la cola de la Unión Europea y queda muy por debajo de 5,1% que permitía la normativa comunitaria atendiendo a los datos de consumo de 2020.
El ejecutivo decidió voluntariamente renunciar a la mitad del margen permitido.
Las consecuencias de una restricción injustificada
La Asociación Española del Bioetanol (Bio-E) ha llevado esta orden ante el Tribunal Supremo, calificando la medida de «abrupta, poco meditada y gravemente lesiva». Las consecuencias de mantener este límite tan bajo son severas:
- Parálisis de la industria nacional: Se frena el desarrollo de proyectos vinculados al bioetanol, el uso de biomasas y los residuos nacionales.
- Castigo al medio rural: Se destruye una vía clave para generar actividad económica y empleo en la España vaciada mediante el aprovechamiento de materias primas locales.
- Transición ineficiente: Al limitar los biocarburantes en el parque móvil actual —que ya cuenta con la infraestructura de distribución lista—, se pierde una oportunidad inmediata de reducir emisiones sin obligar al usuario a una renovación forzada y costosa de su vehículo.
Conclusión: un debate técnico pendiente
El espejo alemán demuestra que la ambición climática no tiene por qué estar reñida con la seguridad energética y el impulso a la producción nacional. España ha optado por el dogmatismo restrictivo en lugar del pragmatismo de la transición combinada. Queda abierto el debate de si el marco regulatorio español debe revisarse urgentemente para permitir que los biocarburantes sostenibles sumen en la descarbonización, o si seguiremos perdiendo soberanía industrial y energética por el camino.
Ver la nota completa:

